Apoyos de sueño Cómo ayudar a un bebé a dormir toda la noche.

Apoyos de sueño. ¿Normalmente abrazas a tu bebé, lo meces, lo balanceas o caminas con él en brazos hasta que se duerme? ¿Le das el pecho o biberón para que se calme? ¿Dejas que se quede dormido en tu pecho, hamaca o asiento del coche? ¿Lo metes en tu cama cuando no puede dormir?

Si tu respuesta a alguna de estas preguntas es “SÍ”, estas utilizando un apoyo de sueño.

Con frecuencia, la dependencia de apoyos empieza como una medida desesperada. Son las 2 de la madrugada y tu bebé está agotado y no para de llorar, así que lo coges en brazos y caminas con él para dormirlo. Se tranquiliza y se queda dormido. Si esta acción la realizas noche tras noche llegará un momento en que no sabrá relajarse por si solito.

Los apoyos de sueño son actividades específicas que les permiten conciliar el sueño. Algunos necesitan tomar un biberón o necesitan el pecho de su madre, otros pasear en coche, otros dormir en brazos o incluso dormirse con un simple chupete. Los apoyos de sueño sirven no solo en el momento de acostarse, sino cada vez que un bebé se despierta en medio de la noche.

Pensemos en todas las veces en que, como adultos, nos hemos despertado en mitad de la noche. Generalmente miramos el reloj, nos arropamos y tenemos la capacidad de poder volver a dormirnos en cuestión de minutos, al punto que generalmente no recordamos que estuvimos despiertos. Esto sólo sucede con los bebés que han desarrollado la capacidad de conciliar el sueño sin ayuda: se despiertan, se dan una vuelta y se arrullan para volver a dormir.

El problema de los bebés que tienen apoyos de sueño, es que los van a necesitar cuando se despierten para volver a conciliar el sueño. Al despertarse y no encontrarlos, generalmente lloran porque no saben dormirse solos.

Por lo tanto, la clave está en que aprendan a dormirse solitos en su cama sin necesidad de estos apoyos de sueño.*

Me gustaría aclarar la diferencia entre apoyos de sueño y objetos de consuelo. La diferencia se basa en quién tiene el control, los padres o el bebé. Un apoyo es algo que los padres eligen y controlan. Un objeto de consuelo, como una mantita o un muñequito de peluche es algo adoptado por el niño. Generalmente los padres recurren a algún apoyo durante las primeras semanas de vida del bebé, mientas que los bebés no adoptan objetos de consuelo hasta los seis meses o más.

Los chupetes pueden ser ambas cosas, si el bebé se despierta cuando se le cae de la boca es un apoyo, pero si se duerme si él o puede volver a ponérselo el mismo es un objeto de consuelo.

Quizás te preguntes si ¿Está mal dormir a mi bebé en brazos o dándole pecho o chupete?

¡Por supuesto que no! Cada familia debe hacer lo que les parezca apropiado y lo correcto, siempre y cuando se sientan cómodos y la situación de sueño funcione para ellos. Si el bebé y sus padres se sienten bien, entonces no hay problema.

Pero si un bebé únicamente logra conciliar el sueño en brazos o alimentándose o en la cama de sus padres, puede llegar a generar una situación de cansancio extremo. A veces, el mismo cansancio y las malas noches nos llevan a buscar soluciones a corto plazo para dormir al bebé más rápidamente, y así poder conseguir unas cuantas horas de descanso.

Esta situación termina volviéndose un ciclo vicioso en el que bebé empieza a despertarse muy a menudo durante la noche, los padres duermen cada vez peor, y todos necesitan un cambio para poder dormir mejor.

¿Qué métodos existen para lograr este cambio?

El objetivo de los métodos de sueño es modificar los apoyos de un niño y permitirle desarrollar la habilidad de conciliar el sueño de forma independiente.

Existe una variedad de métodos distintos que se adecuan mejor a cada familia y a las necesidades de cada niño. La gran mayoría de ellos siempre funcionan, siempre y cuando se sea muy consistente en su aplicación.

¿Puedo generar un cambio en la situación de sueño sin que mi bebé llore?

Desde mi punto de vista “dejar llorar” no es la solución.

Sin embargo, los métodos implican realizar ajustes en los que le pedimos al bebé o niño que se acostumbre a dormir de una forma distinta a la anterior. Por lo tanto, siendo realista, es muy difícil esperar que el bebé acepte el cambio de inmediato y sin quejas, expresadas a través del llanto.

Olga Sesé

Coach del sueño infantil

 

*Source:T. Hogg