Cómo gestionar el cambio de hora de invierno en bebés y niños pequeños Artículo publicado en la revista Guia infantil

Pronto vamos a tener que mover las manecillas de nuestros relojes o programarlos para que se ajusten al horario de invierno. Este simple gesto tiene consecuencias en los más pequeños, que pueden sufrir un cambio en su reloj biológico y trastornos del sueño. Saber cómo gestionar el cambio de hora de invierno en bebés y niños pequeños es vital para que se alteren lo menos posible.

Aunque solo se trate de una hora, este cambio de horario puede afectar al biorritmo de tus hijos incidiendo en la siesta y en la hora de acostarse. Ellos no son capaces de entender lo que está pasando y su reloj interno les sigue indicando la misma hora de antes, por lo que puede ser que se levanten antes y presenten cambios en el patrón del sueño los primeros días, mal humor, irritabilidad y que estén más apáticos y ansiosos.

Cómo planificar el cambio de hora de invierno en bebés y niños

 

1. Ajusta de forma progresiva su hora de dormir unos días antes del cambio de horario
Una de las mejores maneras para que el cambio horario no les afecte demasiado es acostumbrarlos unos días antes de que se produzca. Así, por ejemplo, intenta ir retrasando unos 15 minutos el horario de todas las rutinas del niño: comer, dormir, levantarse… De este modo el cambio será más fácil.

Así que si tu hijo se duerme a las 8:00 p.m.; el lunes y martes duérmelo a las 8:15 p.m., el miércoles y jueves a las 8:30 p.m., el viernes y sábado a las 8:45 p.m., y finalmente a las 9:00 p.m. el domingo.

 

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