Enseñar a dormir no significa dejar llorar a tu bebé en su cuna. Dormir sin lágrimas. Dormir sin llorar.

Dormir sin lágrimas. Dormir sin llorar.

Tu bebé no duerme y estas cansada, frustrada, necesitas dormir pero te sientes culpable cuando escuchas a tu hijo llorar. Todo lo que puedes pensar es que “me necesita, me necesita” y pones fin a cualquier esperanza de un plan de entrenamiento con un Coach del sueño.

Muchos hemos pasado por esta situación. Para la mayoría de padres es muy difícil comunicar lo desesperados que están, lo mal que les va, que necesitan dormir y tienen miedo de comenzar un entrenamiento del sueño porque creen que van a tener que dejar llorar a sus hijos.

El llanto es una respuesta natural y normal, es la forma en que los bebes y niños protestan y se comunican ante los cambios. Los hábitos son difíciles de cambiar tanto para los adultos como para los niños. Los niños protestarán cuando se cambia su rutina y las protestas son diferentes según la edad que tengan. Por ejemplo, muchos padres pueden lidiar con las protestas verbales de un niño de 2 años cuando se niega a dormir pero no pueden tratar a un niño de 8 meses llorando que está protestando por lo mismo. Además, si nuestro bebé llora durante 15 minutos en su cuna nos invade la culpa y vamos rápidamente a rescatarlos, sin embargo, si llora el mismo tiempo en el coche parece que no es lo mismo y no nos sentimos tan culpables.

La realidad es que muchos padres creen que si su hijo llora (incluso durante 5 minutos) es que están practicando “Método de dejar llorar”. Lo que es difícil de explicar a los padres privados de sueño es que hay una gran diferencia entre permitir que sus hijos “griten” hasta que se duerman y ofrecerles confort y apoyarlos a través de sus lágrimas. Acariciándolos en la espalda, consolándolos con una voz suave, ayudándoles a reemplazar su chupete. NO es lo mismo ponerlos en su cuna y cerrar la puerta que acompañarlos en todo el proceso de sueño.

Si estás al límite y necesitas dormir. ¡Por favor, pide ayuda!

Enseñar a tu hijo a dormir es una habilidad para toda la vida que agradecerá toda tu familia. Los niños que pueden quedarse dormidos sin ayuda durante la noche tienen más confianza durante el día para probar nuevas habilidades. Esto también les proporciona el control sobre sus cuerpos cuando no tienen poder sobre el mundo que los rodea.

Yo NO defiendo el entrenamiento del sueño como “cry-it-out (CIO) o método que implica dejar llorar” y creo que no es saludable dejar que los bebés lloren para enseñarles hábitos de sueño saludables. Algunas personas parecen pensar que son sinónimos y no estoy de acuerdo. El entrenamiento del sueño comienza con el respeto de la necesidad de sueño de tu hijo. Esto no significa que lloren hasta vomitar.

Los bebés y  niños pequeños necesitan dormir mucho. Los bebés de 0-6 meses necesitan, de media, de 14 a 16 horas de sueño. ¡El sueño es necesario para su crecimiento y desarrollo!

Muchas familias me escriben preguntando si puedo ayudarles a mejorar la situación de sueño familiar sin dejar al bebé llorar. ¡Claro que es posible!

 

Dormir sin llorar. Dormir sin lágrimas.

El objetivo de enseñar a dormir sin llorar es establecer unos hábitos de sueño saludables adecuados a cada familia y esto se hace con mucha consistencia y persistencia.

Muchas personas aseguran haber probado un método sin haber tenido éxito, lo que pasa es que enseñar a un niño a dormir es un proceso complejo que requiere evaluar la situación de sueño de forma integral, así como una aplicación consistente del método. Muchas personas lo intentan 1 o 2 días y aseguran que no funciona. Seguramente no se aplicó de la forma adecuada.

Para mí, “dejar llorar” no es el método.

Sin embargo, los métodos implican realizar ajustes en los que le pedimos al bebé o niño que se acostumbre a dormir de una forma distinta a la que no estaba funcionando. Por lo tanto, siendo realistas, es muy difícil esperar que el bebé acepte el cambio de inmediato y su forma de expresarse será a través del llanto.

Si por ejemplo, imaginemos un bebé acostumbrado a dormirse en brazos y que de pronto le pedimos que duerma su cama. Piensa en un bebé que se dormía con un biberón y decidimos eliminarlo. Todos estos cambios van a generar una queja en forma de llanto por parte del bebé, sin ni siquiera estar pensando en implementar un método de sueño.

Los padres pueden escoger el método que mejor les funcione y pueden acompañar al bebé de distintas maneras. Es un proceso cansado, debemos ser consistentes en la implementación del plan y si, muchas veces hay que escuchar al bebé llorar y reclamar por estos cambios que le estamos haciendo. Gran parte de nuestro trabajo es brindar ese apoyo diario y constante que les permite pasar los primeros días, generalmente los más difíciles, para poder ver un cambio tan positivo y significativo en la vida de todos.

Muchas familias sufren y ven sus relaciones, con sus hijos y con la pareja, desgastadas por falta de sueño, se sienten atrapadas y no saben cómo mejorar su situación. Los procesos de cambio son difíciles, pero pueden traer beneficios enormes en la vida de las personas. Un plan de sueño que se implementa a conciencia, de forma responsable y en el contexto de vínculos seguros, no genera daños a nivel emocional ni cerebral, aunque haya llanto involucrado, sino más bien devuelve a las familias la tranquilidad y el descanso que tanto desean.

 

Olga Sesé

Coach del sueño infantil