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Amelia, mamá de Martín de 6 meses. de Barcelona
Hasta que conocimos a Olga, nuestro hijo, Martín, dormía en nuestra cama y se despertaba unas 10 veces por noche. Sólo era capaz de volver a conciliar el sueño mamando. En cuanto se despertaba, buscaba el pecho desesperadamente entre lloros desconsolados. A veces los despertares se producían cada 15 minutos. Vivía cansado e irascible. Cuando cumplió seis meses, decidimos pedir ayuda a Olga, casi como un último recurso, como una solución desesperada; nos costaba creer que existiera un método para que nuestro hijo durmiera bien, pero vivíamos agotados, así que decidimos probar suerte y fue nuestra salvación. A las tres semanas, Martín había pasado a dormir en su cuna y en su propia habitación y se despertaba una o dos veces por noche. Desde entonces, han pasado cuatro meses. Martín sigue durmiendo solo en su cuna. Se despierta una vez por noche o ninguna y durante el día hace dos siestas que acostumbran a durar entre hora y hora y media. Nosotros volvemos a descansar de noche, pero lo más importante es que nuestro hijo ha aprendido a dormir y es más feliz. El método de Olga no es milagroso, requiere de dedicación y disciplina, especialmente durante las primeras semanas. Pero, al menos a nosotros, nos ha funcionado y lo recomendamos. Gracias de nuevo.
Hasta que conocimos a Olga, nuestro hijo, Martín, dormía en nuestra cama y se despertaba unas 10 veces por noche. Sólo era capaz de volver a conciliar el sueño mamando. En cuanto se despertaba, buscaba el pecho desesperadamente entre lloros desconsolados. A veces los despertares se producían cada 15 minutos. Vivía cansado e irascible. Cuando cumplió seis meses, decidimos pedir ayuda a Olga, casi como un último recurso, como una solución desesperada; nos costaba creer que existiera un método para que nuestro hijo durmiera bien, pero vivíamos agotados, así que decidimos probar suerte y fue nuestra salvación.

A las tres semanas, Martín había pasado a dormir en su cuna y en su propia habitación y se despertaba una o dos veces por noche. Desde entonces, han pasado cuatro meses. Martín sigue durmiendo solo en su cuna. Se despierta una vez por noche o ninguna y durante el día hace dos siestas que acostumbran a durar entre hora y hora y media. Nosotros volvemos a descansar de noche, pero lo más importante es que nuestro hijo ha aprendido a dormir y es más feliz.

El método de Olga no es milagroso, requiere de dedicación y disciplina, especialmente durante las primeras semanas. Pero, al menos a nosotros, nos ha funcionado y lo recomendamos. Gracias de nuevo.
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