Pesadillas y terrores nocturnos

Pesadillas y terrores nocturnos

Son comunes a partir de los 2 años.

Terrores nocturnos

Un terror nocturno es un trastorno del sueño que se parece a una pesadilla, con la diferencia de que es mucho más espectacular. Aunque los terrores nocturnos pueden asustar bastante a los padres que los presencian, no suelen ser un motivo de preocupación ni el signo de un problema médico. La mayoría de las veces los terrores nocturnos desaparecen solos conforme va madurando el sistema nervioso.

Durante una noche normal, el sueño pasa por una serie de fases. Cada una de ellas se asocia a una actividad cerebral particular, y la fase de movimientos oculares rápidos (REM) es cuando tienen lugar la mayoría de sueños.

Los terrores nocturnos ocurren durante el sueño no REM. A diferencia de las pesadillas (que ocurren durante el sueño REM).

Un terror nocturno no es un sueño, sino más probablemente una repentina reacción de miedo que tiene lugar durante la transición de una fase de sueño a otra y son causados por despertares parciales de sueño.

Los terrores nocturnos suelen ocurrir de dos a tres horas después de que el niño concilie el sueño, cuando tiene lugar la transición desde la fase de sueño más profunda no REM a la más superficial de sueño REM, la etapa en que se producen los sueños. Por lo general, esta transición sucede con suavidad. Pero en ocasiones el niño se altera y se asusta y esa reacción de miedo es el terror nocturno.

El niño puede incorporarse y sentarse en la cama y ponerse a sudar, a chillar o gritar como si estuviera muy asustado. Al cabo de unos minutos, el niño se calma y se vuelve a dormir tranquilamente.

A diferencia de las pesadillas, que se suelen recordar, al día siguiente los niños no tienen ningún recuerdo del terror nocturno porque estaban dormidos mientras ocurrió.

¿Cuánto duran los terrores nocturnos?

Un episodio puede durar de dos o tres minutos a unos treinta minutos. Un niño que tiene un terror nocturno no se puede calmar. Puede ser muy aterrador para un padre porque los repetidos intentos de calmar al niño no tienen ningún efecto.

¿Cómo deben tratarlos los padres?

Por supuesto, los padres quieren consolar a sus hijos, pero eso no es suficiente. Y aunque es molesto ver a un niño revoloteando en apuros, los intentos de consolar pueden no ayudar. De hecho, en muchos casos, el niño ni siquiera sabe que su padre está allí.

¿Qué deben hacer los padres cuando ocurre?

Es mejor sentarse cerca y esperar a que pase el episodio. Los padres pueden intentar llevar a su hijo a otra habitación o fuera donde la temperatura es muy diferente. Esto puede llevarla a un estado de sueño más ligero.

Es mejor no intentar despertar al niño durante un terror nocturno. Esos intentos no suelen funcionar y, en el caso de que funcionen, lo más probable es que, al despertarse, el niño se sienta desorientado y confundido, por lo que probablemente le costará más tranquilizarse y volver a conciliar el sueño.

En pocos minutos, el niño debe calmarse, acurrucarse y volver a dormirse. El no recordará el incidente en la mañana, y es mejor no recordarle.

¿Cómo prevenirlos?

No hay tratamiento para los terrores nocturnos, pero se puede ayudar a prevenirlos. Intenta:

  • Reducir el estrés del niño.
  • Establecer y mantener una rutina de acostarse simple y relajante.
  • Asegurarse de que el niño reciba suficiente descanso.
  • Evitar que se vaya a dormir tarde.

Para que los padres sepan que su hijo está durmiendo lo suficiente, alargar el tiempo de su siesta, dejarla dormir un poco más tarde por la mañana o acostarse antes. Asegurarse de que hay tiempo de sobra para los rituales de la hora del calmarse, como la hora del baño, canciones, cuentos y muchas caricias.

¿Cómo son diferentes de las pesadillas?

Las pesadillas ocurren durante el movimiento rápido de los ojos (REM). Un niño que ha tenido una pesadilla es probable que tenga una idea clara de lo que le asusta. También puede tener miedo de volver a dormirse y por la mañana puede recordar que tuvo un mal sueño.

Pesadillas

Las temidas pesadillas son parte del desarrollo normal de un niño que se dan durante el crecimiento. Aparecen alrededor de los 2-3 años y son una forma de expresar experiencias vividas. Un niño que ha tenido una pesadilla es probable que tenga una idea clara de lo que le asusta y tenga sensación de miedo. También puede tener miedo de volver a dormirse y por la mañana puede recordar que tuvo un mal sueño.

Acostumbran a suceder durante la segunda mitad de la noche durante la fase de sueño REM y pueden ser causadas por diferentes motivos:

  • Les falta horas de sueño.
  • Están en un momento de desarrollo.
  • Están enfermos, algunos niños tienen pesadillas cuando tienen fiebre.
  • Están cansados, los niños que están excesivamente agotados tienen más pesadillas que los niños que están bien descansados.
  • No tienen una rutina regular.
  • Sufren estrés o ansiedad, causada por un traslado o el nacimiento de un nuevo hermano, etc.

Cuando tienen pesadillas suele ser difícil volver a conciliar el sueño a causa de que se quedan con miedo. Ayudar a los niños a manejar sus miedos es clave. 

¿Cómo prevenir las pesadillas?

  • Primero de todo asegúrate que está recibiendo las horas de sueño que le tocan según su edad.
  • Reduce su estrés o ansiedad.
  • Establece y mantén una rutina simple y relajante antes de ir a dormir para ayudarle a controlar cualquier ansiedad que puedan tener.
  • Evita que se vaya a dormir tarde.
  • Evitar que vea la TV por lo menos 1h antes de ir a dormir.

¿Cómo ayudar a tu hijo a superarlas?

  • Acude a su habitación y tranquilízalo.
  • Utiliza una voz suave y serena para que no se asuste más de lo que ya está.
  • Dile que ya ha pasado todo, que estaba teniendo un mal sueño.
  • Es importante saber escuchar e interpretar su comportamiento y analizar si ha habido cambios en su conducta habitual.

¿Cómo reducir los miedos?

  • Es importante saber que el miedo de tu hijo es muy real. Enséñale la diferencia entre lo real y lo fantástico, hablándolo o mediante la lectura de libros.
  • Encuentra maneras de ayudar a tu hijo a superar sus temores.
  • Puedes poner música tranquilizadora.
  • Puedes darle un muñeco con el que se sienta protegido.
  • Puedes dejar una luz tenue encendida.
  • Dibujar es también una herramienta de comunicación increíble y otro gran medio para ayudar a superar sus miedos.
  • Habla sobre lo sucedido en un ambiente calmado para poder interpretar sus miedos.

Por último, intenta no traer a tu hijo a tu cama o ponerte en su cama con él después de un mal sueño para evitar convierta en un hábito regular. Los niños pequeños tienden a desarrollar malos hábitos de sueño rápidamente y esos hábitos pueden ser difíciles de cambiar. Dale todo tu apoyo sin caer en hábitos que a la larga sean difíciles de corregir.

Si el niño continúa teniendo terrores o pesadillas, podría ser un reflejo significativo de necesidades emocionales no satisfechas. Puedes hablar con el pediatra del niño.

Si te sientes perdida y no hay manera de superarlo puedes ponerte en contacto conmigo en Contacto y te cuento cómo podemos trabajar en su sueño.

¡Felices sueños!

Olga Sesé

Coach del sueño infantil

Foto: @littlewhitephotography

** Todas estas recomendaciones son extraídas de los libros de los expertos en sueño infantil: Tracy Hogg, Elisabeth Pantley, Kim West, National Sleep Fundation y algunos más.