Estudio sobre el sueño infantil: qué hemos aprendido tras analizar los resultados de 1.010 familias

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Olga Sesé

Primera Asesora del sueño certificada Española.
Acompaño a familias que buscan mejorar el descanso de sus bebés de forma respetuosa y adaptada a sus necesidades.

¿Cuántos despertares nocturnos tiene un bebé? ¿Es posible que un niño aprenda a dormirse de forma autónoma? ¿Cómo evolucionan los hábitos de sueño infantil cuando una familia recibe asesoramiento personalizado?

En BabyREM llevamos años acompañando a familias que necesitan mejorar el descanso de sus hijos. Durante este tiempo hemos acumulado una experiencia muy valiosa, pero también una gran cantidad de información que nos permite ir un paso más allá: analizar qué cambios se observan en los hábitos de sueño de los niños que realizan nuestro programa de asesoramiento.

Por eso hemos realizado un análisis de resultados de 1.010 familias atendidas por BabyREM entre 2019 y 2025, con niños de entre 3 meses y 5 años.

El objetivo ha sido estudiar la evolución de cuatro aspectos fundamentales del sueño infantil:

  • La frecuencia de los despertares nocturnos.
  • El método utilizado para conciliar el sueño y la autonomía al dormirse.
  • El lugar habitual donde duerme el niño.
  • El grado de satisfacción de las familias.

Los resultados muestran cambios importantes en las variables analizadas y nos permiten conocer mejor las dificultades que experimentan las familias y su evolución durante un proceso de asesoramiento del sueño infantil.

1. El estudio BabyREM: 1.010 familias y seis años de análisis del sueño infantil

El estudio recoge información de 1.010 familias que realizaron el programa personalizado de asesoramiento del sueño infantil de BabyREM entre enero de 2019 y diciembre de 2025.

La muestra incluye familias de más de 40 provincias españolas y de otros ocho países. El 92 % de los participantes residía en España y el 8 % restante recibió atención online desde el extranjero.

Los niños incluidos tenían edades comprendidas entre los 3 meses y los 5 años y presentaban dificultades de sueño referidas por sus cuidadores.

El programa de BabyREM tiene una duración de dos semanas y se basa en un acompañamiento personalizado, adaptado a las necesidades del niño y a las circunstancias de cada familia.

Para analizar los resultados se compararon los datos registrados al inicio y al finalizar el programa.

Principales resultados del estudio:

  • 73,5 % menos despertares nocturnos: la media pasó de 5,14 a 1,36 despertares por noche en los 911 casos con datos comparables.
  • 92,2 % de inicio autónomo del sueño: porcentaje observado al finalizar el programa.
  • 87,3 % de transición a un espacio propio: entre los niños que inicialmente dormían en la cama familiar.
  • 98,1 % de satisfacción familiar: porcentaje de familias que se declararon satisfechas o muy satisfechas.

Estos datos permiten analizar de forma conjunta la evolución de los hábitos de sueño infantil y la valoración de las familias que participaron en el programa.

2. Los despertares nocturnos: una de las principales preocupaciones de las familias

Los despertares nocturnos son una de las consultas más frecuentes cuando hablamos de sueño infantil. Muchos padres llegan a BabyREM preocupados porque sus hijos se despiertan varias veces durante la noche, necesitan ayuda para volver a dormirse o tienen dificultades para mantener un descanso continuado.

En nuestro análisis, la frecuencia media inicial fue de 5,14 despertares por noche. Al finalizar el programa, esta media se situó en 1,36 despertares nocturnos.

Esto representa una reducción observada del 73,5 %.

La mediana también experimentó un cambio significativo: pasó de cinco despertares por noche a uno.

¿Cuántos despertares nocturnos tenían los niños al inicio y al finalizar?

Uno de los datos más interesantes es la evolución de los niños que presentaban cinco o más despertares nocturnos.

Al inicio del programa, el 48,5 % de los niños se encontraba en esta situación. Al finalizar, este porcentaje había descendido al 1,4 %.

Por otro lado, el porcentaje de niños que registraba entre cero y un despertar nocturno pasó del 3,3 % inicial al 56,2 % al finalizar.

Además, el 86,1 % de los niños con datos comparables redujo sus despertares nocturnos al menos a la mitad.

Estos resultados muestran un desplazamiento importante hacia una menor frecuencia de despertares en la muestra analizada.

¿Se observaron mejoras en todas las edades?

Sí. El análisis por grupos de edad mostró reducciones en todos los grupos incluidos.

Los resultados fueron los siguientes:

EdadReducción observada de despertares
0-6 meses67,7 %
7-12 meses71,4 %
13-18 meses78,9 %
19-24 meses78,9 %
Más de 24 meses72,0 %

El grupo con mayor representación fue el de niños de 7 a 12 meses, con 513 casos.

Es importante recordar que estos porcentajes describen los cambios observados en las familias participantes y no garantizan que todos los niños vayan a experimentar la misma evolución.

3. Dormirse de forma autónoma: ¿cómo evolucionan los hábitos de conciliación del sueño?

Otro de los aspectos analizados fue el método que utilizaban los niños para quedarse dormidos.

Cada bebé y cada niño desarrolla sus propios hábitos de conciliación. Algunos necesitan contacto físico, otros se duermen mientras toman el pecho o el biberón, en brazos o acompañados por sus padres.

Estas asociaciones forman parte de las rutinas de muchas familias y pueden convertirse en una dificultad cuando el niño necesita repetir determinadas condiciones para conciliar el sueño o volver a dormirse durante la noche.

En el estudio BabyREM, al inicio del programa, el 99 % de los niños necesitaba algún tipo de apoyo externo para dormirse.

Entre los métodos de conciliación más frecuentes encontramos:

  • Pecho y brazos: 30,7 %.
  • Pecho exclusivo: 17,8 %.
  • Brazos: 16,7 %.

En conjunto, el 65,2 % dependía del contacto físico activo del cuidador para conciliar el sueño.

¿Qué porcentaje de niños consiguió dormirse de forma autónoma?

Al finalizar el programa, el 92,2 % de los niños de la muestra presentó un inicio autónomo del sueño. Este resultado es especialmente relevante porque refleja un cambio en la forma de iniciar el descanso.

Además, de los 993 niños que inicialmente no presentaban un inicio autónomo del sueño, 913 (el 91,9 %) sí lo presentaron al finalizar el programa.

El inicio autónomo del sueño no significa necesariamente que el niño no necesite nunca la presencia o el acompañamiento de sus padres. Se refiere a la forma de iniciar el sueño según las categorías utilizadas en nuestro análisis.

En BabyREM consideramos importante entender que cada familia tiene sus circunstancias y que el acompañamiento debe adaptarse a las necesidades de cada niño.

4. ¿Dónde duermen los niños? La evolución del espacio de descanso

El lugar donde duerme un niño también puede formar parte de las preocupaciones familiares. Algunas familias practican colecho, otras utilizan una cuna propia y otras comparten la cama familiar. No existe una única realidad para todas las familias y las decisiones sobre el espacio de descanso deben contemplar siempre las recomendaciones de seguridad infantil.

En nuestro estudio analizamos cómo evolucionó el lugar habitual de sueño entre el inicio y el final del programa.

¿Dónde dormían los niños al inicio?

La distribución inicial fue la siguiente:

  • Cama familiar: 44,4 %.
  • Cuna propia: 35,4 %.
  • Cama propia: 9,7 %.
  • Colecho: 5,7 %.

¿Dónde dormían al finalizar?

Al finalizar el programa, la distribución registrada fue:

  • Cuna propia: 67,1 %.
  • Cama propia: 14,3 %.
  • Cama familiar: 1,7 %.
  • Colecho: 1,8 %.

Uno de los resultados destacados es que, de los 448 niños que inicialmente dormían en la cama familiar, 391 (el 87,3 %) pasaron a encontrarse en un espacio propio al finalizar el programa.

Estos datos reflejan una transición hacia espacios de descanso independientes en la muestra analizada.

Es importante señalar que dormir en un espacio propio no es un requisito para conseguir un buen descanso. Las necesidades y preferencias de cada familia son diferentes, y cualquier cambio en el lugar de sueño debe respetar las recomendaciones de sueño seguro.

5. La satisfacción de las familias: ¿cómo valoran el acompañamiento de BabyREM?

Además de analizar los cambios en los hábitos de sueño infantil, quisimos conocer cómo valoraban las familias su experiencia con el programa.

De las 1.010 familias incluidas en el estudio, 958 aportaron información sobre su satisfacción al finalizar el acompañamiento.

Los resultados fueron:

  • Muy satisfechas: 74,6 %.
  • Satisfechas: 23,5 %.
  • Moderadamente satisfechas: 1,0 %.
  • No satisfechas: 0,8 %.

En conjunto, el 98,1 % de las familias manifestó estar satisfecha o muy satisfecha con el programa.

Este dato es especialmente significativo para nosotros porque el descanso infantil no afecta únicamente al niño. También influye en la organización familiar, el bienestar de los padres y la convivencia cotidiana.

Acompañar a una familia durante este proceso implica escuchar sus necesidades, entender sus dificultades y buscar estrategias que puedan integrarse en su día a día.

6. ¿Qué nos enseñan estos resultados sobre el sueño infantil?

El análisis de las 1.010 familias nos permite extraer varias conclusiones sobre la evolución de los hábitos de sueño infantil después de un programa de asesoramiento personalizado.

1. La frecuencia de los despertares puede experimentar cambios importantes.

En los 911 casos con datos comparables, la media pasó de 5,14 a 1,36 despertares por noche. La reducción observada fue del 73,5 %.

2. La forma de conciliar el sueño puede evolucionar.

El 92,2 % de los niños presentó un inicio autónomo del sueño al finalizar el programa, frente a una situación inicial en la que el 99 % necesitaba apoyo externo.

3. Los hábitos relacionados con el espacio de descanso también pueden cambiar.

El 87,3 % de los niños que dormían inicialmente en la cama familiar se encontraba en un espacio propio al finalizar.

4. La experiencia de las familias es un indicador importante.

El 98,1 % de las familias que aportaron datos de satisfacción valoró positivamente el programa.

Para BabyREM, estos resultados refuerzan la importancia de estudiar el sueño infantil desde una perspectiva global, teniendo en cuenta tanto los hábitos del niño como las necesidades de su entorno familiar.

7. La importancia de un asesoramiento del sueño infantil personalizado

No todos los bebés duermen igual. Tampoco tienen las mismas necesidades, ritmos de desarrollo o circunstancias familiares.

Por eso, cuando una familia consulta por dificultades de sueño, es importante analizar su situación antes de proponer cambios.

Los despertares nocturnos, las dificultades para conciliar el sueño, las siestas irregulares o la necesidad constante de ayuda para dormirse pueden tener diferentes explicaciones.

Un acompañamiento personalizado permite estudiar los hábitos existentes y plantear estrategias adaptadas a cada caso.

En BabyREM trabajamos desde esta perspectiva: cada niño es diferente y cada familia necesita encontrar una forma de descanso que sea compatible con sus necesidades y valores.

Nuestro programa de dos semanas parte de una valoración individualizada y acompaña a los padres durante el proceso de adaptación de los hábitos de sueño.

Los resultados de nuestro análisis muestran cambios favorables en las variables estudiadas, aunque no permiten asegurar que todas las familias vayan a obtener los mismos resultados.

8. Conclusión: seis años de análisis y 1.010 familias analizadas

Entre 2019 y 2025 hemos acompañado a 1.010 familias en sus dificultades relacionadas con el sueño infantil.

El análisis de sus resultados nos ha permitido estudiar la evolución de los despertares nocturnos, los métodos de conciliación, los espacios de descanso y la satisfacción familiar.

Los datos muestran cambios importantes en las cuatro variables analizadas y nos animan a seguir trabajando para mejorar el conocimiento y el acompañamiento del sueño infantil.

En BabyREM creemos que descansar mejor es un objetivo que merece atención, conocimiento y comprensión. Detrás de cada dato hay una familia, un niño y una historia diferente.

Seguiremos investigando, aprendiendo y acompañando a las familias para contribuir a un mejor descanso infantil.


Sobre el estudio

Título: Análisis de resultados del programa de sueño BabyREM.

Período analizado: enero de 2019 a diciembre de 2025.

Muestra: 1.010 familias con niños de 3 meses a 5 años.

Ámbito: España (92 %) e internacional (8 %).

Intervención: programa personalizado de asesoramiento del sueño infantil de dos semanas.

Responsable del programa: Olga Sesé, asesora del sueño infantil certificada y fundadora de BabyREM.

Metodología: análisis pre-post sin grupo de control. Los datos de despertares se compararon en 911 casos con información apareada. La satisfacción se evaluó en 958 familias.

Limitaciones: el diseño no permite establecer una relación causal exclusiva entre el programa y los cambios observados. Los despertares fueron registrados mediante información facilitada por los cuidadores, sin validación mediante actigrafía o polisomnografía. Tampoco se dispone de seguimiento a largo plazo.

Fuente: Estudio de resultados del programa BabyREM (2019-2025).

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